La hermana Peggy, “en la lucha”.

Hermana Peggy WalshAprovechando mi breve retiro en Tabor, he hablado con la Hermana Peggy Walsh. Cuando llegamos aquí hace unas semanas me confesó: “Soy la última mohicana”. Aludía así a la novela que habla de la desaparición de esta tribu a manos de ingleses y franceses en el siglo XVIII. Con esto insinuaba que, tras la muerte del Hno. Peter Kelly (Pedrito), Bryan Karvelis y la Hermana Marcellus, los otros tres pilares en los que se asentaron las Fraternidades de Jesús de Nazaret de la parroquia de la Transfiguración, ya solo queda ella manteniendo el fuego. ¡Y qué bien lo sigue haciendo!

Las fraternidades están vivas, cuentan todavía con centenar y medio de personas que siguen, como Peggy, “en la lucha”, la famosa frase de Bryan para referirse a estar comprometidos, sin desfallecer ante las dificultades. Sin embargo, se abre un reto grande a su futuro: ¿qué pasará cuando Peggy ya no pueda liderar al grupo de responsables de las fraternidades?

Considero muy importante el momento que están viviendo, que deben aprovechar, sin demora, para hacer una transición a un liderazgo laico de las fraternidades y para dotarse de una estructura canónica ante al diócesis, algo que no tienen. Técnicamente, son las fraternidades de la Transfiguración, pero la verdad es que la mitad o más de sus miembros no viven ya en el territorio de la parroquia. Cuentan con el generoso apoyo del P. Tony Hernández, párroco de la Transfiguración, que sostiene económicamente la casa de Tabor, pero que ya ha expresado en varias ocasiones que ésta no es su espiritualidad. Ese apoyo debe afianzarse, y para ello hay que reivindicar el legado espiritual de Bryan como realidad eclesial más amplia, lo que facilitaría también el que las fraternidades pudieran contar con la presencia pastoral de otros sacerdotes y religiosos más cercanos a Carlos de Foucauld, raíz de las Fraternidades.

Peggy suscita en mí una gran admiración y gratitud. Por sus manos han pasado las vidas de miles de emigrantes que llegaron sin papeles a los EEUU. Todavía hoy, la Misión de servicios sociales de la Transfiguración, que dirige Javier Bosque, sigue sirviendo a centenares de personas cada año con los escasos fondos con los que cuentan. Gracias, Peggy, en nombre de tantos que, gracias a ti, consiguieron papeles para llevar una vida digna. Gracias por tu testimonio de alegría, sencillez, pobreza y dedicación plena a los más necesitados.

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Un comentario

  1. Soy Juan Rebull (evito mi nombre catalán Joan para que no os confundáis con Juana) Trabajé como sacerdote tres o cautro largos veranos inolvidables en Transfiguration desde 1970. Coincidí con el padre Reily, Bryan, Lewis Maynard y John Mullern, ya secularizado, y guardo de todos ellos un inborrable recuerdo. Lew y John me visitaron un par de veces en España y convivieron con mi família en unas relajadas vacaciones. Admiraba a Peggy que, para colmo, guardaba su profunda belleza interior con una elegancia física y de maneras, aderezada con una sonrisa que prendaba. Me bajé alguna foto suya de Internet participando ella en una fiesta de la parroquia al aire libre. Hace unos pocos años mi hijo visitó la parroquia en un viaje a Nueva York y Peggy le contó algunas cosas de mi antiguo paso por Transfiguración.

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