Lamberto 1.9.9: educar creando un cortometraje

Lamberto1.9.9El curso pasado creamos Lamberto 1.9.9, una película de 15 minutos que escribí y filmé con los alumnos de mi tutoría de 6º B de mi colegio, Cristo Rey Escolapios de Zaragoza.

En el curso anterior habíamos participado en el programa “Aprendiendo a emprender” patrocinado por la DGA (Gobierno de Aragón) e Ibercaja, que consiste en hacer que una clase de Primaria se convierta en una Cooperativa Escolar plenamente funcional, con Estatutos elaborados por los alumnos y alumnas, Junta Directiva elegida por ellos, proyecto empresarial diseñado por la clase, fondos económicos y cuenta en Ibercaja (8€ por cabeza, en mi cooperativa), crowdfunding gestionado por los alumnos que obtuvo 500 € para los gastos de producción, proyecto de donación social con los beneficios, permiso de la DGA para vender el producto en la calle, etc.

El curso anterior habíamos elaborado y vendido manualidades, como todas las cooperativas, pero ese año les propuse que hiciéramos algo original, único, y lancé la idea de crear un cortometraje. ¡Ni que decir tiene que cuando los chavales votaron sí a esta propuesta, yo ya quería saltar del tren en marcha viendo la faena que teníamos por delante! Pero, con la ayuda de Jacob Roncalés Ramos (exalumno del colegio y profesional de las cámaras que nos dio un taller de 5 horas sobre qué es un corto y cómo crearlo) y de Antonio Oria de Rueda (amigo mío de hace muchos años y profesor de audiovisuales en un IES de Moratalaz (Madrid) que nos dio un cursillo sobre el lenguaje fílmico), y el apoyo de todas las familias de mi clase, produjimos este cortometraje del que editamos 250 copias y vendimos todas a amigos y familiares, con un beneficio para cada alumno que nos permitió a toda la clase ir al parque de atracciones, contribuir a un proyecto de la Fundación Itaka-Escolapios y llevarse a casa un billete de 20 € cada alumno, ¡su primer sueldo cooperativo!

Aquí va la sinopsis del guión que yo mismo escribí:

Los alumnos de la clase de 6º B del Colegio Calasanz van por primera vez al Laboratorio de Ciencias a hacer unas prácticas. Allí se dan cuenta de que uno de los esqueletos expuestos en el gabinete  para el estudio de la anatomía es real. Movidos por la curiosidad, deciden investigar de dónde salió el esqueleto y quién fue. Sus pesquisas les llevarán a entrevistar a quien encontró los huesos, que les informa de que pertenecen a un miliciano anarquista que murió en la Sierra de Alcubierre durante la Guerra Civil española. Con la ayuda de un militar, padre de uno de los chicos, se lanzan a investigar quién fue este miliciano, lo que les llevará a un inesperado final lleno de sorpresas.

He disfrutado muchísimo, sobre todo porque, además de haber despertado como nunca el interés por la Historia en mis chavales, trabajamos mucho los valores de la convivencia a través del estudio de la Guerra Civil Española desde una perspectiva de Memoria Histórica, nos lo pasamos muy bien y la participación de las familias fue fantástica (incluidas más de 12 personas que han actuado como actores).

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