Mesa de diálogo cristiano-musulmán 2016

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El mes pasado tuvimos la mesa de diálogo cristiano-musulmán. Es la séptima que he organizado. Comencé la primera, como parte de mi clase de Religión Católica en 3º y 4º de la ESO, en el año 2004, al filo de los atentados terroristas del 11-M en Madrid. El resultado de sentar a tres musulmanes a dialogar con 200 chavales de 14 a 16 años es espectacular. Podría decir muchas cosas, pero prefiero dejar aquí las impresiones de algunos alumnos:

Desirée P. resume en su redacción: “Tuvimos una oportunidad en esta mesa redonda de conocer mejor la historia musulmana y, a través de nuestros delegados de clase, plantear las preguntas que habíamos elaborado usando técnicas cooperativas en clase de Religión.

Para comenzar, Juan Yzuel, nuestro profesor de religión, nos introdujo un poco a la historia reciente. Ya sabíamos que la religión musulmana estuvo ocho siglos en la Península Ibérica durante la Edad Media y hoy tenemos una cultura, unas tradiciones y una lengua sazonadas de elementos de la cultura árabe y la religión musulmana. Cuando nuestros padres estaban en la escuela, el mundo musulmán era mirado como algo lejano. Pero, en los últimos 25 años, ha habido una inmigración de más de un millón de musulmanes a España. Además ha habido algunos acontecimientos del último siglo que han llevado a la situación actual: las guerras de España en Marruecos (primer tercio del siglo); creación del Estado de Israel y la cuestión Palestina (1948), la llegada de los ayatolás a Irán, el integrismo wahabí en Arabia Saudí y la guerra de Afganistán (1979), la guerra del golfo (1991), los atentados de las torres gemelas (2001), la primavera árabe (2011) y las guerras de Libia y Siria. Todas estas razones han dado origen al actual terrorismo yihadista y la llegada masiva de refugiados a Europa.

En el encuentro tuvimos el placer de conocer a tres mediadores interculturales: Amina Kamal (marroquí), Mariama Souaré (de Guinea-Conakry) y Moussa Fall (senegalés). Los tres son mediadores culturales y amigos de Juan. Amina trabaja como intérprete en juicios y en la policía. Ha trabajado en el CAREI (Centro Aragonés de Recursos para la Educación Intercultural). Ella cree que las leyes de ambas religiones son machistas, que no hay igualdad.

Mariama lleva en España 15 años y llegó buscando un cambio en la educación y en la salud, pero dejando atrás una forma de vida muy positiva en su país pues, como también dijo, para cada país lo más bonito es su cultura. Moussa era profesor de español de institutos de Senegal y lleva 17 años en España. Es el padre de una familia numerosa.

Posteriormente, llegó el turno de las preguntas que habíamos preparado en clase cooperativamente:  ¿Qué opináis sobre la primavera árabe? ¿Qué idea tienen los musulmanes de los cristianos? ¿Qué significa llevar el hijab o pañuelo?…

Me llaman la atención, sobre todo, esta pregunta: ¿Por qué no acabar con el estereotipo de que los musulmanes no salen a protestar contra los atentados terroristas? Amina responde que los que les juzgan no comprenden bien cómo es la comunidad, sus tensiones internas, el miedo… Mariama dice que  es difícil, por la mala organización, siempre tiene que haber una voz y ellos no tienen una autoridad definida. Moussa continúa la respuesta de Mariama diciendo que no hay una voz unida, y así es más complicado.

La otra pregunta es: ¿Cómo os sentís cuando alguien os discrimina? Los tres afirman que han sufrido pocos episodios de racismo o xenofobia, que se han sentido muy acogidos en España. Pero, también han experimentado la discriminación. Ante ello, Mariama fue breve y contestó: “Humillada”. Amina dijo que no le importa pues ella eligió emigrar aquí y sabía que no todo serían facilidades, pero que le importa su hijo, la siguiente generación, porque no han podido elegir y son de aquí pero no siempre se sienten acogidos ni integrados. Moussa respondió que si alguien cree que por ser negro o musulmán es menos persona, siente compasión por esta persona con tan poca inteligencia”.

Samuel B., también de 4º de ESO, escribe: “Yo, como cristiano y persona que piensa y corrige sus errores, me he dado cuenta de que tenemos una pésima imagen de los musulmanes, a los cuales nosotros “criticamos” llamándolos moros. La mayoría de la gente, incluido yo, piensa que los musulmanes son en su mayoría yihadistas o ladrones, en general mala gente, pero hoy hemos aprendido que no, que hay yihadistas (una pequeña minoría) que no son verdaderos musulmanes. Hay musulmanes nobles (buena gente) y otros  más radicales que no tienen respeto alguno; y esto pasa con las personas de todo el mundo, hay gente buena y gente mala.

Esta mesa redonda me ha hecho pensar que la gente emigra de sus países a España para huir del radicalismo, para escapar de la pobreza y de las malas condiciones para salir adelante en la vida.

Yo, como la mayoría de los que hemos presenciado esta mesa redonda, pensábamos que los musulmanes eran nuestros enemigos, que no nos aguantaban, que nos tenían manía; pero en realidad ellos nos quieren y nos respetan, no nos juzgan por nuestra religión como hacemos nosotros con ellos. Moussa nos ha contado que en su país, Senegal, tuvieron durante 20 años a un Presidente de la República cristiano, Leopoldo Sédar Senghor; y  eso que había otros candidatos musulmanes. Pero la población lo eligió no por su religión o cultura, sino por sus valores como persona y su capacidad como político; y esto ayudo a Senegal a crecer.

Mi conclusión, tras la mesa redonda es que no hay que juzgar a la gente por sus apariencias, su color, su raza, su sexo… sino que todos debemos respetarnos y tratarnos como nos gustaría que nos tratasen a nosotros mismos. Y que si nos respetamos todos, podemos llegar a “crear” un proyecto social en el que todos estemos de acuerdo y vivamos felices en convivencia”.

Finalmente, Leyre N. subraya: “Una de las preguntas más destacadas fue cómo veían ellos los diferentes atentados terroristas que se estaban produciendo, así como el protagonizado en París. La respuesta a esto es muy delicada, pero los presentes opinaban que la religión ahí no es lo principal, sino la política. También compartieron con nosotros que no entienden porque se les apoda a ellos con el nombre de “yihadista”, ya que no todos los musulmanes son yihadistas, es más, la inmensa mayoría no tienen nada que ver con lo que está sucediendo en la actualidad y están en contra de ello. De los tres presentes ninguno apoya los atentados y piensan que son hechos horribles.

Cambiando de tema, también fueron muy frecuentes las preguntas sobre las mujeres musulmanas, así como sus derechos, vestimentas, etc. Respecto a las prendas, Amina (que lleva hijab) nos contó que muchas chicas jóvenes usan el velo solo para protegerse de la gente que les rodea en ámbitos sociales, ya que no se terminan de adaptar a la cultura y sociedad española, y defiende que el velo se debería de empezar a llevar a partir de los dieciséis años como mínimo para tener conciencia de por qué recurren al velo. Ella lo comenzó a llevar de joven a pesar de que su familia nunca antes lo había llevado, pero a ella le definía como musulmana y se sentía cómoda así, y a raíz de ello, sobrinas y demás comenzaron a llevarlo. Mariama, sin embargo, explicó que ella nunca había tenido la obligación de salir a la calle con el velo ni lo había hecho a lo largo de su vida, pero sí admitió que ella, a la hora de la oración (ora 5 veces diarias), se lo pone ya que lo ve como signo de respeto hacia la religión mientras oras. Tras escuchar esto, llegamos a la conclusión de que no todas se ven obligadas ni condicionadas por su familia o marido a llevar ciertos atuendos. Juan, finalmente, puntualiza que también hay zonas de Francia donde las jóvenes son obligadas a presentarse como musulmanas en su vestido por la presión de los chicos radicalizados. También que, según contó Amina en una anterior mesa redonda, muchos hombres en España que están en el paro por la crisis económica visitan con más frecuencia la mezquita, de donde vuelven a sus casas influidos por clérigos más estrictos con la exigencia de que sus mujeres vistan como musulmanas.

Volviendo a las preguntas realizadas sobre sus derechos o como se sienten aquí en España y su acogida, pudieron compartir con nosotros su experiencia. Amina nos explicó que ella estaba muy agradecida a España por haberles acogido a ella y a su hijo, ya que había podido así volver a tener una gran oportunidad de volver a rehacer sus vidas y satisfacer sus necesidades. Nos comentó que ella estaba muy a gusto aquí y que no podía quejarse de nada ya que ella había decidido venir a un país al cual no pertenecía y tenía culturas, ideas y políticas completamente diferentes a las de su país, pero sentía miedo por su hijo, de cómo lo aceptarían en un futuro y en la universidad en la que actualmente está estudiando una carrera, porque él había viajado a España con tan solo 4 años y él no había podido decidir dónde vivir o dónde no y solo conocía su país de alguna vez que ha podido viajar en verano. Los demás componentes de la mesa nos ofrecieron opiniones similares, también estaban muy agradecidos y sus condiciones de vida habían podido cambiar a mejor.

La experiencia de poder haber estado con ellos y realizarles diversas preguntas por las cual mostrábamos interés ha sido muy gratificante, al igual que escuchar sus diferentes historias y ver lo felices que están tras haber conseguido sus objetivos y poder vivir aquí en España, donde han encontrado un apoyo y una mejora de su condición de vida”.

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