Evangelizar el gran valle digital

He dado una conferencia en Zaragoza para Acción Social Católica sobre “Evangelizar el gran valle digital”. He aquí el enlace del vídeo: https://youtu.be/4FMK1THC3AI

Para quienes no tengáis tanto tiempo, solo esta lectura. Si el profeta Ezequiel anduviera todavía entre nosotros, bien podría revelarnos esta visión:

“Aquella noche, el Espíritu me llevó a un gran valle que se alzaba por encima de las montañas que dominaban la gran ciudad. Miré y vi una extensa llanura donde refulgían miles de hogueras. En torno a cada una, hombres y mujeres de distintas edades, razas, lenguas y naciones, conversaban e intercambiaban poemas, sueños, miedos y esperanzas. Todas las fogatas estaban unidas por una tupida maraña de senderos por la que deambulaba una ingente muchedumbre visitando un fuego tras otro hasta encontrar acomodo en la que más les complacía. Y el Espíritu, cogiendo un carbón encendido de una de las hogueras, tocó mi frente y me dijo: “¡Oh, hijo de Adán, despierta! ¡Una nueva Humanidad está amaneciendo delante de ti! Las fronteras y las murallas que dividían a mis hijos e hijas están cayendo una tras otra. Quienes jamás soñaron en ver el día en que la Gran Familia Humana pudiera ser una, están contemplando que es posible relacionarse a pesar de las barreras del idioma o la cultura, la ideología o la fe. He aquí el futuro, he aquí el reto nuevo que yo te planteo: sube a este gran valle donde acampan fuera de la ciudad millones de personas y predícales mi Palabra”.

Y yo le respondí: “Pero, Señor, ¿cómo les hablaré? ¿Qué palabras nuevas usaré en un mundo saturado de mensajes? ¿Qué imagen podrá conmover las entrañas de un universo harto de iconos? ¿Qué parábola podré yo relatarles que no suene a una fábula más en un cosmos saciado de historias? ¿Y qué poema u oración despertará sus ansias de Vida y de Luz si muchos parecen estar satisfechos con lo que ya tienen?

El Espíritu cogió otro carbón de unas brasas más apartadas y tocó mis labios diciendo: “¡Hijo de Adán, profetiza!” Yo hago nacer un mundo nuevo y yo pondré en tu boca Palabras de Vida. Pero, para ello, deberás olvidar muchas de las voces que pueblan tus neuronas y aprender a escuchar el viento que trae un dialecto nuevo. Las palabras que tú conoces no sirven para describir todo lo que vas a vislumbrar, ni tus razonamientos son suficientes para enfrentarte a los conflictos y los dilemas que van a encontrar. Pero no temas: yo susurraré a tu oído lo que debes decir”.

Ezequiel 2017, 1-12

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