Navidad 2018: silencio, fe y compromiso

Os envío esta estrella que hemos hecho juntando los dedos como familia. Con ella van mis mejores deseos para cada uno de nosotros unamos nuestras fuerzas para seguir construyendo un mundo mejor en 2019. Pero, para retomar nuestra energía, agotada por este año de tantos problemas y retos, necesitamos silencio, fe y compromiso.

Conforme se acercaban estas fechas de la celebración del solsticio de invierno y del nacimiento de Jesús de Nazareth, luz de las Naciones, me he hecho más consciente de que hay mucha gente buena intentando reflexionar sobre el verdadero sentido de la Navidad, personas y creativos cuyos mensajes me han emocionado y me han hecho reflexionar.

Entre los muchos mensajes de wasap que he recibido, algunos verdaderamente maravillosos (me han encantado, sobre todo, los anuncios de Ikea y de Ruavieja), quiero resaltar uno que hablaba de que, cuando la naturaleza nos invita a seguir sus ritmos y a meternos en nuestro interior, como los animales que hibernan, para recobrar fuerzas y re-crearnos, nosotros hemos montado una agotadora orgía de consumo. Solo nos podemos renovar en lo más profundo de nuestro ser, donde el fuego interior nos hace recapacitar hacia dónde va nuestra vida, a quién amamos, a qué estamos dedicando nuestra existencia. cuál es la verdad que nos guía. Necesitamos silencio y contemplación del Misterio y de nuestro propio misterio. El Misterio de la Encarnación, que no es otro que conocer mejor a Dios porque se ha hecho uno con nosotros, y conocernos mejor a nosotros mismos al contemplar a Dios.

Como cada año, he compuesto un villancico que esta vez se titula “Feliz Navidad se escribe con “Fe”. Os invito a escucharlo. Contiene un mensaje sencillo: Navidad es fe en la Vida (en nosotros mismos, en el valor maravilloso de nuestra existencia), fe en la gente que nos rodea, fe en Dios.

Navidad es también compromiso. Son muchas las amenazas y oportunidades en el horizonte. ¡Que cada uno haga su propia lista de los retos sociales, políticos, familiares, culturales o religiosos que enfrenta! Por mi parte, quiero seguir levantando la conciencia sobre la situación de Ambazonia, además de seguir dando el callo en casa (mi padre ya es miembro fijo de la familia), en el colegio, en la parroquia, en EsperanzARTE, en Vides, en Moceop, en la Plataforma Sijena Sí…

No podemos dejar de pedalear. Mucho ánimo para el 2019 y que nos sintamos acompañados por la gran comunidad de quienes pensamos que otro mundo es posible.

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