Soplar las brasas

Hacía varios años que no nos volvíamos a juntar, desde 2014. Hoy, los de MOCEOP Aragón, hemos sacado nuestros viejos tambores y la pequeña tribu ha vuelto junto al fuego a soplar las brasas…

Somos un grupito muy pequeño, casi insignificante, aunque es verdad que el número de curas casados, solo en Aragón, debe ser al menos diez o quince veces mayor. Hemos tenido la suerte de poder contar con la visita de Tere Cortés y Andrés Muñoz, los coordinadores del movimiento, que han puesto en perspectiva nacional e internacional nuestra lucha y nuestra esperanza. Estamos en un momento crucial. El Sínodo de la Amazonía ha abierto la puerta a la posibilidad de ordenar a hombres casados. Sin embargo, las tremendas presiones que ha sufrido el Papa Francisco le han impedido dar el paso de aprobar este cambio de disciplina eclesiástica.

Soplar las brasas es, en definitiva, seguir creyendo en la utopía, la terca utopía de volver al cristianismo de Jesús, al del evangelio, al de las comunidades pequeñas donde cada persona se conoce por el nombre, al de la eucaristía compartida, al del pan de cada día, al del vino de la fraternidad…

Y no es fácil. Vamos haciéndonos mayores y parece que esas palabras de Labordeta del Canto a la Libertad no terminan de hacerse realidad. Él decía: “También será posible/ que esta hermosa mañana/ ni tú, ni yo, ni el otro/ la lleguemos a ver,/ pero habrá que forzarla/ para que pueda ser”. Pues habrá que forzarla con nuestra terca utopía.

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