Vidas regaladas

La hermana Raymunda llegó al Camerún en 1965. Es la única que queda de un grupito de monjas holandesas que fundaron en Bambui, a unos doce kilómetros de Futrú-Nkwen, el convento de Santo Domingo, hoy formado por 22 religiosas contemplativas.

Mi profunda amistad con Raymunda ha resistido el paso del tiempo. Cada día de mi cumpleaños espero su tarjeta de felicitación, hecha a mano, en la que me mantiene al día de la situación de su comunidad, de su salud, de lo que pasa en Camerún… Para ella, vernos hoy aquí, ha sido una enorme alegría. Acaba de salir del hospital y se encontraba débil, pero no nos ha faltado su permanente sonrisa y su testimonio de alegría y de una vida regalada a los demás desde la oración y el servicio callado.

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2 comentarios

  1. Cuanta gente repartida por el mundo ocupándose de los demás, debería haber programas en todos los medios de comunicación que se encargasen de hacerlo saber al mundo entero, en lugar de subvencionar programas en los que se critica y se daña al prójimo. Que Dios bendiga a todos ellos, y a vosotros por esta experiencia que en particular a vuestros hijos les va a marcar para siempre. Un fuerte abrazo, Sole

  2. Hola “CLAN Yzuel”, ya veo que vuestra aventura tan alejada en Camerún os está siendo una gran experiencia tanto personal como espiritual, me alegro de ello.

    En casa lo vamos leyendo los 4 y esperamos que ya sea el día siguiente para saber como os va. Nos reíamos hace días de cuando la rata, la “rica rata” y nos preguntábamos¿ de verdad que Sara se lo habrá comido?, ya que se por experiencia cuando el hambre apreta no se hace asco a la comida.

    Nos alegramos mucho, de verdad que lo estéis disfrutando y sobre todo ayudando. Una vez nos estáis dando un gran ejemplo.

    Os queremos mucho y rezamos por vosotros.

    Rafa, Clara, MªPilar y Jorge

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