Familias en construcción

El P. Gerald nos invitó a participar en un encuentro de parejas que han hecho este año el cursillo de preparación prematrimonial coordinado por Stephen y Theresia Tamenang, nuestros amigos. Esta formación es esencial pues la mayoría de las parejas cristianas empiezan a vivir juntas y sólo después de tener hijos comienzan a pensar en casarse. Nosotros, como familia, hemos hablado de la importancia de la comunicación entre padres e hijos, algo que aquí brilla por su ausencia. Hemos de tener en cuenta que, culturalmente, los niños ocupan un lugar poco importante en la sociedad, apenas se come juntos en la casa, bastantes niños no viven con sus padres (sino con tíos o abuelos que, así, les pagan la escuela a cambio de que les ayuden en la huerta o en la casa), en las familias polígamas sólo se convive con la madre… Pablo, Daniel y Sara han dado testimonio de lo importante que es para ellos la comida familiar diaria, donde no pueden estar encendidas ni la tele ni la radio y donde cada persona comenta cómo le ha ido el día, qué ha descubierto, algún problema que ha surgido… ¡Incluso han dicho que, como nosotros somos los dos profes, tenemos el acuerdo explícito de poder hablar entre nosotros de algún problema del colegio y ellos saben que todo debe quedarse en casa!

Me sigue impactando el resto de temas que se han tratado: llevar la economía juntos (aquí cada miembro del matrimonio suele llevar su economía aparte y no sabe lo que tiene el otro, una herencia de la poligamia); hablar entre ellos (la mayoría no han sido “novios” y comienzan a vivir juntos cuando el hombre decide casarse y encuentra con quien, normalmente con una chica que es entre diez y quince años más joven que él); como relacionarse con la familia extensa y ayudarles en sus necesidades (se da por hecho que una persona va a ayudar a sus hermanos y padres, sin que en ello pueda inmiscuirse u opinar el marido o la esposa); cómo cumplir con las obligaciones rituales del matrimonio según las tradiciones africanas; la formación en el área de la sexualidad (muy poca); y… la que para mí es más difícil de asimilar desde hace años y cuyo título es escalofriante: ¿Estás tomando suficientes medidas de precaución para no infectarte a ti mismo/a y a tu esposo/a con sida?

Como veis, hay mucho por hacer en esta área de pastoral matrimonial y familiar. Mucho de ello se debe a que las estructuras de la poligamia siguen estando muy activas culturalmente. Hasta que no se desactiven y se creen alternativas serias, algo que debe empezar con la pastoral juvenil y familiar, no estaremos haciendo más que poner parches. Fernando Negro desarrolló aquí, con la ayuda de varias parejas, en Encuentro Matrimonial. ¡Qué alegría escuchar hoy los testimonios de los que están descubriendo la maravilla de hacer también del matrimonio una relación de amistad profunda!

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Un comentario

  1. Desde luego no os va a quedar nada que hacer por allá, nos alegramos de que todo marche estupendamente. Ah!, una cosita acuérdate de traducir el nombre que ellos te dan en su lengua, porque el de los niños si lo ví, pero del tuyo no y me gustaría saber porque te llaman así. Besicos

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