
Hay proyectos que uno no sabe muy bien por qué se asumen en la vida: quizá por una corazonada, quizá porque estábamos llamados a realizarlos, quizá porque el mismo proyecto nos eligió para ser rescatado del olvido o cumplir una misión determinada…
Algo así es Villa Victoria: una casa restaurada del siglo XIX que ha resistido incendios y terremotos durante más de siglo y medio. La antigua casa era un lugar que se encontraba abandonado y fue rescatado por mi prima Vicky y su esposo, Peter Pugh, con la ayuda de sus hijos y de un laborioso colombiano que trabajó duro para ellos durante un par de años. Todo fue hecho a mano, con mucho cariño. Gracias a ellos, ¡la historia se mantiene viva! Hoy es el proyecto con el que Vicky hace soñar a sus visitantes en que están en otro tiempo, descubriendo los sueños y esperanzas de tantos navegantes que surcaron peligrosos mares para arribar a estas costas.
Hoy es una casa-museo donde se expone la historia de Valparaíso, que durante siglos fue el más importante puerto del Pacífico hasta la llegada de San Francisco a finales del siglo XIX y, finalmente, la construcción del Canal de Panamá, que evitó a los grandes cargueros el tener que dar la vuelta a América por el Estrecho de Magallanes.
Hemos vivido una larga hora descubriendo las distintas fases de esta gran ciudad, sus habitantes, sus comercios, sus terremotos, ataques e incendios que la hacen hoy en día ser Patrimonio de la Humanidad. Ciudad de descubridores, aventureros, comerciantes y pioneros, sigue siendo un lugar maravilloso para ser visitado. Y Villa Victoria es una puerta magnífica para conocer su historia, cómo eran los comercios por dentro, las panaderías, las herrerías… Si vais a visitarla, pedid que os dejen leer con calma los murales que explican la historia pues contienen datos fantásticos.
¡Gracias, Vicky y familia Pugh-Valdovinos!













