Juan Alsina

Santiago de Chile está surcado por muchos puentes sobre el río Mapocho. Desde que llegué aquí le pedí a mi primo Alberto que quería ver el puente Bulnes. Él mismo nunca lo había visitado, y llegar allí nos ha llevado a un barrio muy deteriorado donde el conductor del autobús se ha extrañado de que, con la pinta de turistas que teníamos, quisiéramos adentrarnos por esas calles, no siempre seguras.

Así hemos llegado al puente de Bulnes, a las afueras de Santiago, donde el Mapocho está lleno de basura. Aquí, «fuera de la muralla», como Jesús, fue martirizado Juan Alsina, la persona a la que quería rendir homenaje porque, para muchos cristianos, es un símbolo de compromiso social y evangélico con los más pobres.

Juan Alsina Hurtos (Castellón de Ampurias, España, 28 de abril de 1942 – Santiago de Chile, 19 de septiembre de 1973) fue un sacerdote católico español que desarrolló su labor pastoral en Chile y fue asesinado pocos días después del Golpe de Estado de 1973.

Nacido en el seno de una familia cristiana dedicada a la vida rural, Juan Alsina ingresó al seminario de Gerona, donde realizó sus estudios eclesiásticos. Fue ordenado sacerdote el 30 de agosto de 1966. Desde el inicio de su ministerio manifestó el deseo de partir como misionero, convencido de que su vocación debía vivirse al servicio de los más necesitados. Con ese propósito llegó a Chile el 30 de enero de 1967, integrándose a una comunidad de sacerdotes catalanes en la comuna de San Bernardo.

En Chile desarrolló un intenso trabajo pastoral y social. Ejerció su ministerio en la Parroquia San Ignacio de la comuna de San Bernardo. Paralelamente, trabajó en el Hospital San Juan de Dios, donde llegó a ser jefe de personal. Allí también fue dirigente sindical, lo que reflejaba su compromiso con los derechos y la dignidad de los trabajadores.

El 11 de septiembre de 1973, día del Golpe de Estado, Juan Alsina se encontraba en el hospital y fue testigo del bombardeo al palacio de La Moneda. Durante los días siguientes, colaboró activamente en la atención de heridos que llegaban producto de la represión. A pesar de las advertencias de sus compañeros, quienes temían que fuera detenido por su compromiso sindical y su cercanía con los sectores populares, él decidió permanecer en su puesto, convencido de que su deber era servir y acompañar a quienes lo necesitaban.

El 16 de septiembre una patrulla militar allanó el hospital y detuvo a varios trabajadores. Aunque se le aconsejó buscar refugio en la embajada de España, Juan optó por no huir. El 19 de septiembre fue finalmente detenido por militares del Regimiento Yungay y trasladado al Internado Nacional Barros Arana. Esa misma noche fue llevado al Puente Bulnes, donde fue fusilado.

Nelson Bañados, soldado de 18 años que lo asesinó cumpliendo órdenes del coronel Mario Caraves, relató el fusilamiento con estas palabras:

«Salimos del Barros Arana en un jeep. Mi capitán conducía y yo iba atrás con Juan. Juan iba esposado y muy pensativo. No me dijo ni una palabra durante el trayecto ni me dio ningún trabajo cuidarlo. Iba calladito nomás. Él sabía que lo íbamos a matar porque en el Barros Arana se lo habíamos comunicado. Al llegar al puente Bulnes, mi capitán frenó, y yo, como lo hacía con cada uno de los que fusilaba, me bajé, saqué a Juan del furgón y fui a vendarle los ojos, pero Juan me dijo: «Por favor no me pongas la venda, mátame de frente porque quiero verte para darte el perdón». Fue muy rápido. Recuerdo que levantó su mirada al cielo, hizo un gesto con las manos, las puso sobre su corazón y movió los labios como si estuviera rezando y dijo: «Padre, perdónalos…» Yo le disparé la ráfaga y cayó al tiro». 

Su cuerpo fue encontrado días después en el Servicio Médico Legal y sepultado en el Cementerio Parroquial de San Bernardo.

El memorial, creado en 1995, incluye imágenes, placas con los nombres de varios sacerdotes asesinados, una cruz, agradecimientos, flores frescas y las fotos desvaídas de centenares de asesinados por la dictadura de Pinochet. Al otro lado de la carretera, un gran mural realizado en 2023, en el 50 aniversario de su muerte, resume su martirio. La he incluido como foto principal para que se pueda ver completa. En el mismo puente, donde fue asesinado, hay una placa que recuerda el sitio exacto. Que su memoria nos siga marcando el camino de la opción evangélica por los más pobres.

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