El fuego, ese Derecho Humano

El final del campamento ha estado marcado por una gran hoguera alrededor de la cual hemos danzado hasta pasada la medianoche… ¡Qué hermosura la del fuego compartido, esa sensación de hermandad y de comunión con todas las generaciones de seres humanos que han contado sus historias y han celebrado la Vida alrededor del fuego! Nosotros, en España, tenemos prohibida esta fiesta, dado que no se pueden encender fuegos en el exterior por miedo a los incendios forestales. Muchas veces me lamento de lo que nos estamos perdiendo por culpa de quienes, con sus descuidos, han arrasado tantas hectáreas de bosque. … Seguir leyendo…

Columpios

Cuando yo era niño, mi padre compró unos columpios para que tanto nosotros como las familias que venían a nuestro hotel familiar en Sariñena los disfrutaran. En el pueblo, por aquel entonces, no había otros y solíamos invitar a nuestros amigos a ese lugar tan especial. Con el tiempo, en tantos parques como he estado con mis hijos, he soñado con la posibilidad de que también los niños de Nkwen pudieran disfrutar de un parque infantil como los que tenemos en los países ricos. Estas semanas, poco a poco, el sueño se está haciendo realidad. Frente a la escuela de … Seguir leyendo…

SAJOCAH

Antes de ayer estuvimos en SAJOCAH, acrónimo de Saint Joseph Catholic Hospital. Se encuentra en Bafut, a unos 30 km, una hora de coche de Nkwen si se cruza Bamenda. Es un hospital de las hermanas franciscanas donde se preocupan, de forma especial, de niños disminuidos físicos, sea debido a la deformación de sus piernas por mala calcificación infantil o a ser invidentes. Cuando Pablo hizo su Primera Comunión le presentamos la posibilidad de recibir solo un regalo y destinar el resto del dinero a ayudar a niños de SAJOCAH con sus operación de reconstitución de las piernas o con … Seguir leyendo…

Mercado y justicia

Me gusta ir a los mercados africanos, nada distintos de otros que conocí en otros países. A uno le puede agobiar la concentración de gente, las ofertas con las que apabullan al posible comprador, la mezcla de productos y de olores, la carne fresca descuartizada allí mismo, el suelo embarrado, la lluvia persistente que se cuela por las chapas del tejado,… Pero si miras a los ojos de la gente, ves hermanos y hermanas que pasan el día intentando vender su producto para poder alimentar a sus hijos y a sí mismos, muchas veces sin más pretensiones que ir tirando. … Seguir leyendo…